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miércoles, 25 de marzo de 2015
Busque un equilibrio adecuado entre capital propio y deuda

Siguiendo con nuestro Decálogo sobre Financiación Empresarial continuamos con el desarrollo del tercer punto: el equilibrio entre el capital propio y la deuda. 

Tradicionalmente han existido muchos factores que han incentivado la deuda frente al capital propio (se le suele denominar Equity). Entre ellos cabe destacar los siguientes:

  • Menor coste de la deuda. El  coste de la deuda es sensiblemente menor que el coste del Equity, especialmente en entornos expansivos de crédito. Esto es debido a que soporta un riesgo menor al del Capital, y cuenta con una retribución definida en contrato que no depende de la existencia de resultados. Las primeras pérdidas las soporta el Capital, lo que le otorga un colchón de garantías a la deuda.
  • La deuda no incluye derechos políticos, es decir, no hay posibilidad de injerencia en la gestión de la compañía.
  • La deuda posee incentivos fiscales en la medida en que el pago de intereses devengados es deducible en el impuesto de sociedades, mientras que la reinversión de beneficios no lo es. Es lo que se denomina escudo fiscal, al reducir la base imponible del impuesto de sociedades.
  • Efecto apalancamiento. Si la rentabilidad sobre los capitales empleados es mayor que el coste de la deuda, se transfiere valor a los accionistas, que ven aumentada su rentabilidad. Pero este efecto también juega en sentido contrario cuando la rentabilidad es inferior al coste de la deuda, por ello la deuda introduce serios riesgos, especialmente en contextos de crisis.
  • La deuda tiene un horizonte definido de permanencia que facilita la toma de decisiones en base a la previsión de escenarios a corto y medio plazo. 

Todo lo anterior demuestra que la deuda, en su justo equilibrio, ofrece grandes ventajas para las empresas. Para reducir el l coste de capital es fundamental la consideración del endeudamiento, y también lo es para trasladar valor al accionista, como ha quedado comentado con el efecto apalancamiento. 

No obstante, la deuda debe de mantenerse en niveles razonables, más allá de los cuales aumenta el riesgo sustancialmente, lo que afecta tanto al coste de la deuda como al coste del Equity, más elevados por la mayor asunción de riesgos. En este sentido, se debe asumir que a menor nivel de Equity mayor será el coste de la deuda ya que la compañía posee menos garantías que aseguren la devolución de la deuda, y el Equity tiene que asumir que en entornos deprimidos la exigencia de retribución y devolución de la deuda se puede “comer” los fondos propios. 

Por otro lado, hay que ser conscientes de las ventajas que ofrece el capital, entre las que destacan las siguientes:

  • Proporciona un primer nivel de confort y flexibilidad. No es exigible como la deuda y no tiene una retribución predeterminada. Funciona como un colchón de seguridad y garantía en caso de quiebra.
  • Es la base de la estructuración financiera. Cuanto más ancha sea esta base más deuda podrá asumir y en mejores condiciones. 
  • Compromiso de los promotores o socios frente a la deuda. Cuanto mayor sea la inversión de éstos mayor sensación de compromiso trasladan a los financiadores de deuda.

Trasladando estos dos conceptos a una eventual entrada de una Entidad de Capital Riesgo, hay que tener en cuenta varios aspectos: 

  • Los financiadores, como inversores financieros, aspiran a tener una retribución acorde al riesgo que asumen, y a que se les retorne su dinero de acuerdo a un programa de pagos. Le van a mirar sus fondos propios. 
  • En caso de que el negocio vaya mal y haya pérdidas, los financiadores querrán que las primeras pérdidas las asuman los socios de la empresa. De nuevo le van a mirar sus fondos propios como garantía de su financiación.
  • Los financiadores quieren su compromiso con el proyecto o empresa. La mejor forma de compromiso es involucrar su patrimonio en su empresa o reinvertir ganancias. Le van a exigir coinversión a través de fondos propios. 

Tal y como hemos expuesto, encontrar el equilibrio entre los recursos propios y la deuda no es un proceso fácil. No obstante, se deben seguir determinadas pautas para asegurar su viabilidad:

  • Estructure la financiación de su compañía comenzando por los fondos propios. Suponen la base de todo el proceso y su compromiso frente a terceros, sea deuda o capital adicional.
  • Explore alternativas de deuda subordinada o cuasicapital que aúna características de la deuda y del capital. 
  • Tenga en cuenta que la deuda senior es la más barata pero también la más exigente en condiciones y la menos flexible. Sea prudente con la deuda. Es un componente de riesgo y si el escenario varía le puede consumir recursos propios de forma acelerada.  

 

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