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martes, 17 de febrero de 2015
No se endeude en exceso
Continuando con el desarrollo de nuestro decálogo sobre financiación empresarial, vamos a desarrollar el segundo punto que hace referencia al endeudamiento excesivo de las compañías.
 
En concreto, este punto se titula: no se endeude en exceso, en determinados escenarios podría estar “en manos” de sus acreedores. Hay excesivos incentivos para la deuda en circunstancias expansivas, como efecto apalancamiento y deducciones fiscales, que se pueden volver en su contra.
 
No es posible concluir de manera universal cuando un determinado nivel de endeudamiento se considera excesivo, depende de muchos factores. Más bien el exceso se percibe cuando las cosas se “tuercen”, no antes. Es entonces cuando es preciso realizar ajustes y reestructuraciones, algunos ya imposibles. Desde el año 2008 se han liquidado más de 145.000 empresas, muchas de ellas a consecuencia de su excesivo endeudamiento. 
 
Un reciente estudio del FMI pone de manifiesto que las economías avanzadas aumentaron casi un 80% su endeudamiento desde el año 2000 al 2008. En la etapa de crecimiento previa a la crisis internacional ocurrida en el año 2008, muchas economías experimentaron un alza considerable en su nivel de endeudamiento favorecido por varios factores, entre los que destacan, políticas monetarias laxas, tipos de interés reducidos, estabilidad financiera o la abundancia de liquidez. La facilidad de acceso a la deuda siempre es una tentación, pero no se olvide que le crea obligaciones.
 
La Fundación BBVA y el IVIE han publicado recientemente un estudio sobre la Estructura Financiera de las Empresas y condiciones de acceso a la financiación. Según se desprende de su lectura, la incertidumbre generalizada en los mercados financieros y el carácter sistémico de la crisis bancaria han alterado sustancialmente las condiciones en el acceso a la financiación de las empresas. El cierre de los mercados mayoristas se trasladó rápidamente al crédito bancario. La situación de credit crunch ha obligado a las empresas a modificar sus fuentes de financiación durante la crisis (recurriendo a la autofinanciación), sobre todo en las más dependientes del crédito bancario. 
 
En el caso de las sociedades no financieras, un elevado nivel de endeudamiento condiciona la recuperación de la inversión, máxime en el caso de las pymes que tienen más restricciones en al acceso a la financiación ajena. En este sentido, la deuda del sector privado español aumentó a tasas medias anuales del 20% del año 2003 al 2008. En el caso de las empresas españolas, estas aumentaron su endeudamiento a una tasa del 6.8% durante el período 2000 al 2009, cifra que duplica la media europea. 
 
Tras esta situación de partida y como consecuencia de lo anterior, el stock de crédito bancario en España ha caído 328.000 millones de euros desde su máximo en 2008 hasta el 2013, un 32% del total. Esta circunstancia supone que, a día de hoy, una de cada cuatro empresas españolas tendría que destinar los beneficios de casi 10 años para amortizar por completo su deuda, casi el doble que la media europea que se sitúa en 5,1 años. Teniendo en cuenta estos parámetros, a las compañías españolas sólo le superan las de Portugal e Irlanda que necesitan 10,7 años de beneficios. Por debajo de España (9,7 años) se sitúan Bélgica (7,1 años), Alemania (6,4 años), Grecia (5,6 años), Italia (5,4 años), Finlandia (5 años) y Francia (2,8 años).
 
El informe comenta que "hace cuatro años, por cada euro de recursos propios la empresa tenía 1,4 de deuda (recursos ajenos). Ahora la relación es 1-1". De esta forma, como consecuencia, en parte, de haber dedicado el beneficio a la autofinanciación, la deuda de las empresas se ha reducido un 16% (328.000 millones de euros) y los recursos propios han aumentado un 18% (272.000 millones de euros)."Los recursos propios y los préstamos (bancarios y entre empresas del mismo grupo) son en la actualidad la fuente de financiación más importante tanto de las empresas españolas como europeas, si bien en España pesa mucho más el préstamo (40% frente al 31% en la eurozona)", sentencian los autores.
 
Muchos de los efectos graves de la crisis internacional se podían haber evitado o, al menos, paliado si no se hubiese recurrido a un endeudamiento excesivo. La dependencia del crédito bancario unido a la fuerte caída de su disponibilidad ha supuesto un serio correctivo a nuestra economía. Es absolutamente necesario cambiar el paradigma de financiación de nuestras compañías apostando por la diversificación de fuentes y los recursos propios.

 

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